La ceguera no es un trampolín

  • ·         ¿Cuáles son los límites de la originalidad?
  • ·         David Gaitán rompe con el convencionalismo teatral.
  • ·         Es la suma de talentos para animar un concepto de idea.

La ceguera no es un trampolín es una obra multidisciplinaria que Gaitán montó en 2014 con actores alemanes y equipo creativo mexicano. Se dieron seis funciones en tres países y la binacionalidad del proyecto hizo imposible su continuidad. Habiendo revisado el montaje y con la intención de escenificarlo con actores mexicanos, se crea una nueva puesta en escena, escenografía, iluminación, video y música original. La ceguera no es un trampolín llega al teatro El Galeón para preguntarse: ¿cuál es el riesgo artístico de tener una buena idea?

“Con esta propositiva dramaturgia, Gaitán experimenta con teatralidades no convencionales, desde el cascarón de una antigua estructura, para acercarnos a la paradoja de un arte que se proclama abierto a posibilidades ilimitadas, pero que en la práctica impone la asfixia de un apretado y arbitrario sistema de clasificaciones y descalificaciones.”   El Sótano

Los personajes se verán temerosos de ser descubiertos en su abstracto escondite a la vez que deseosos de ser catapultados a un mundo de reconocimiento y visibilidad.

Es una obra que solo el talento y la visión enriquecedora de la plástica teatral de David Gaitán, como máximo representante de su generación, puede concebir. Una puesta en escena inteligente, dinámica y atrevida que pone de manifiesto lo que la vigilancia extrema de la contemporaneidad genera, orillando a tropiezos forzados en la búsqueda de construir una premisa creativa sólida, una buena idea.

“La crítica, el aplauso o la ira parecen tener permiso de ser absolutos y pasajeros. El futuro dirá si se está ante la cocina rápida de las ideologías o la creación de un frente de pensamiento, aún inefable, que desembocará en nuevos modelos de estructura social. El presente permite ser proteico. (…) El arte y sus comunidades aún no son tan generosos. Aquí, se obliga a la depuración. Hay que ser consecuentes so riesgo de perder el lugar. Las sillas son pocas y los fatigados muchos.”   David Gaitán

Bajo la dirección del propio David Gaitán y un elenco compuesto por Harif Ovalle, Raúl Villegas y Michelle Betancourt, tres muñecos de impacto buscarán agachar la cabeza frente a la obligatoriedad a tener una buena idea. La iluminación y escenografía son creadas por Matias Gorlero y Félix Arroyo, a quienes debemos una sensación de limbo suspendido, el video es responsabilidad de Daniel Ruiz Primo, la ambientación sonora de Xicoténcatl Reyes y la música original de Jacobo Liberman; el vestuario es de Ricardo Loyola y se adereza con los peinados y maquillaje de Marisela Estrada. Todos son coordinados por Sandra Dubszki, productora ejecutiva.

La ceguera no es un trampolín tiene una duración de 75 minutos, las funciones se llevarán a cabo del 25 de abril al 19 de mayo, jueves y viernes a las 20 hrs. sábados a las 19:00 hrs. y domingos a las 18:00 hrs. Los boletos tienen un costo de 150 pesos y se podrán adquirir en taquilla y ticketmaster.