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LA COLUMNA: La soberbia impera en el CDE del PRI en Michoacán

porMarco

Nov 5, 2020
Por José Cruz Delgado
  • *Hugo y Jesús pecan son la pesadilla en el tricolor
Dándose un aire de grandeza y pecando de soberbio, el delegado del CEN del Partido Revolucionario Institucional en Michoacán, Hugo Contreras, quien por cierto, fue recomendado por Jesús Hernández Peña, que a la vez fue impuesto por Alejandro Moreno Cárdenas, dijo que no se permitirán amagos ni chantajes, ello luego que Jesús Reyna, otro soberbio, diera a conocer su decisión de alejarse pero sin renunciar a su militancia.
Reyna comanda una tribu muy importante dentro del Revolucionario Institucional, y como no pudo mangonear el consejo político estatal, que fue la manzana de la discordia, pues decidió no participar.
He dicho en otras ocasiones que el consejo político estatal priista, así como los municipales  deben desaparecer,  porque al final de cuentas no hacen más que dividirlo.
Pues así, la pandilla que tenga mayoría impone candidatos y dirigentes, o sea, quienes más saliva tienen tragan más pinole.
Pero el problema mayor dentro del CDE del PRI michoacano, es que tanto el presidente como el delegado no son más que sirvientes de otra pandilla llamada Los Chones que dirige el excandidato perdedor al gobierno, J. Ascensión Orihuela Bárcenas, mejor conocido como “Chon” Orihuela, quien a la vez es quien manda y ordena en el PRI junto con su compadre, el nefasto expresidente, Agustín Trujillo Iñiguez.
Ahora bien, Jesús Reyna, no una perita en dulce, es soberbio y caprichoso, eso sí, buen amigo, quiere todo para él, quería controlar el consejo político estatal, incluso hasta se fue por la vía legal, y al final no le dieron la razón, por ello decidió marcar distancia y junto con algunos de su grupo confirman Crisol Michoacano, agrupación que quién sabe a quién vaya a trabajar en el próximo proceso electoral, pues no han renunciado al PRI, pero seguramente impulsará a su gran amigo Valentín Rodríguez, quien busca la candidatura al gobierno de Michoacán por el PRI, y como es seguro que no la logrará, podría ir con Movimiento Ciudadano.
Es un secreto a voces, que el actual líder del tricolor, Jesús Hernández Peña, es el lacayo de Chon y de Trujillo Iñiguez; se hace lo que ellos dicen.
Bueno, pues, el delegado Hugo Contreras, le echó más gasolina al fuego al pedirle al grupo de Los Chuchos definir si están o no están con el partido, así como que la puerta está abierta para quienes quieran quedarse, o sea que también está la puerta abierta para quienes quieran irse, eso quiso decir literalmente, mejor se hubiera quedado callado para que sea el CEN priista quien dialogara con los Chuchos, porque ni él ni el inútil de Hernández Peña tienen esa capacidad.
Hugo como Cantinflas, sin ofender a ese señorón señaló: al partido va quien gusta y quien quiere, y desea y tiene disposición, el partido está abierto, pero, insistió en que no permitirá chantajes.
Claro, el único que chantajea y amaga es Chon Orihuela.
Y miente el señor Hugo al afirmar que la militancia reclama que dicha expresión defina si se va o se queda, pues esa militancia se siente traicionada por Hernández Peña y su grupo de amigos déspotas y soberbios.
De qué unidad hlabla el delegado?
Esa unidad ya la había desde antes de su llegada y la de Jesús, fueron ellos quienes la vinieron a desmadrar.
Y claro que por ahora el PRI sí tiene dueño, se llama Chon Orihuela y Agustín Trujillo, también lo son Victor Manuel Tinoco Rubí, Enrique Ochoa Reza y Salvador Jara, bueno, hasta el nefasto Alfredo Castillo Cervantes.
Y si la secretaria general, Rocío Luquín Valdés no renuncia es porque sigue sus propios intereses que es lograr una diputación y porque desde dentro le sirve más a Chucho que afuera, igual sucede con Osvaldo Fernández Orozco, quien busca otra diputación, así que no le quieran ver la cara a la militancia priista.
Pues así las cosas, nadie quiere al Jesús Hernández Peña, que por cierto, dicen las malas lenguas, es un fiel adorador del Dios Baco, al igual que que uno de sus patrones que se llama Agustín Trujillo Iñiguez.