Ciudad de México, enero de 2026.— Las empresas OCESA y Ticketmaster enfrentan severas acusaciones por presuntas irregularidades en la venta de boletos para los conciertos de BTS, programados para mayo de 2026 en el Estadio GNP Seguros, luego de que miles de entradas se reportaran como agotadas en cuestión de minutos y reaparecieran de inmediato en plataformas de reventa con precios que alcanzan hasta los 100 mil pesos.
Las denuncias, encabezadas por el ARMY mexicano, señalan una posible colusión entre las empresas organizadoras y revendedores, así como fallas deliberadas en el sistema de venta oficial. A través de redes sociales y protestas digitales, los seguidores de la banda surcoreana han acusado que boletos marcados como “agotados” surgieron casi de forma instantánea en el mercado secundario, lo que despertó sospechas sobre accesos privilegiados y manejo irregular de entradas.
Como parte de estas acciones, los fans han anunciado la preparación de una denuncia colectiva, además de exigir sanciones ejemplares y la salida de OCESA y Ticketmaster del control del sistema de boletaje en eventos masivos.
El caso escaló al ámbito político luego de que Jorge Álvarez Máynez, excandidato presidencial, presentara una ampliación de denuncia ante la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), en la que acusa a ambas empresas de abusos, irregularidades y posibles violaciones a la Ley Federal de Protección al Consumidor, particularmente por prácticas que afectarían directamente el derecho de los usuarios a un acceso equitativo a los boletos.
En respuesta, OCESA negó cualquier tipo de fraude o colusión con revendedores, asegurando que no existen accesos preferenciales ni manipulación interna en la distribución de entradas. La promotora afirmó que el control del sistema de venta corresponde a la boletera y que se encuentran colaborando con las autoridades para combatir la reventa, especialmente la llamada reventa física.
Por su parte, la PROFECO confirmó que ha iniciado procesos de investigación tras la caótica venta de boletos y adelantó que, de comprobarse irregularidades, las sanciones podrían alcanzar hasta los 400 millones de pesos, conforme a la legislación vigente.
Esta nueva controversia ha reavivado el debate público sobre la falta de regulación efectiva en el mercado de espectáculos en México, así como las prácticas de OCESA y Ticketmaster, empresas que ya habían sido señaladas en ocasiones anteriores por situaciones similares en conciertos y eventos de alta demanda.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso BTS se ha convertido en un nuevo símbolo del reclamo social por mayor transparencia, equidad y control en la venta de boletos para espectáculos masivos en el país.