Cada 31 de marzo, México rinde homenaje a uno de sus mayores orgullos culinarios: el taco. En ciudades como la Ciudad de México, esta fecha se vive entre antojos, tradición y una amplia variedad de opciones que reflejan la riqueza gastronómica del país.
Considerado uno de los platillos más representativos de México, el taco destaca por su sencillez y versatilidad. Su base es tan simple como efectiva: una tortilla —de maíz o harina—, un relleno que puede ir desde carnes hasta guisados, y el toque final de las salsas, generalmente roja o verde. Esta combinación ha dado pie a una diversidad prácticamente infinita de sabores.
Entre los tacos más populares que los mexicanos prefieren para celebrar esta fecha se encuentran los clásicos al pastor, de canasta, dorados, de barbacoa, carnitas, carne asada, suadero, cochinita, birria, tripa, cecina, pescado, bistec, así como especialidades como los tacos gobernador, placeros y de arrachera. Cada uno con su propio estilo, sabor y arraigo regional.
Más allá de su sabor, el taco tiene una historia profundamente ligada a la evolución social del país. Durante el periodo del Porfiriato, este alimento era consumido principalmente por las clases trabajadoras, como obreros y campesinos, quienes lo adoptaron como base de su alimentación diaria. Con el paso del tiempo, su popularidad creció hasta romper barreras sociales y convertirse en un símbolo nacional presente en todos los estratos.
Hoy en día, el taco no solo forma parte de la vida cotidiana, sino también de la identidad cultural mexicana, siendo reconocido a nivel internacional como un referente de la cocina del país.
En el marco de estas celebraciones gastronómicas, otras tradiciones también toman fuerza en distintas regiones. En Puebla, la junta auxiliar de La Resurrección anunció la Feria de la Gordita 2026, que se llevará a cabo el próximo 8 de abril en un horario de 8:00 a 18:00 horas, donde los asistentes podrán disfrutar de una amplia oferta de antojitos mexicanos.
Así, entre historia, sabor y tradición, el Día del Taco se consolida como una fecha que no solo celebra un platillo, sino también la diversidad y creatividad de la cocina mexicana.