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UN MUNDO FELIZ POR MANDATO 

porMarco

Sep 9, 2026

Por: David Landgrave Castillo 

El mundo feliz descrito por Aldus Hoxley ya está aquí. A partir del contenido de La era del capitalismo de la vigilancia: La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder, de Shoshana Zuboff, el resumen central sería el siguiente:

Shoshana Zuboff sostiene que ha surgido una nueva forma de capitalismo que convierte la experiencia humana cotidiana en materia prima para obtener datos, analizarlos y utilizarlos con fines comerciales. A este fenómeno lo denomina “capitalismo de la vigilancia”. Las empresas digitales extraen información de nuestras búsquedas, conversaciones, desplazamientos, emociones, hábitos y decisiones; una parte se utiliza para mejorar servicios, pero otra se convierte en “excedente conductual”, con el que se elaboran modelos capaces de predecir nuestro comportamiento futuro. Estos productos predictivos son comercializados en lo que Zuboff denomina “mercados de futuros conductuales”.

La autora advierte que el problema no se limita a la pérdida de privacidad. El capitalismo de la vigilancia ha evolucionado desde la simple observación y predicción hacia la modificación de la conducta: las plataformas y dispositivos digitales buscan influir en nuestras decisiones para producir determinados resultados económicos. De ahí surge el concepto de “poder instrumentario”, un poder que no necesita recurrir directamente a la violencia, sino que utiliza un entorno digital omnipresente para conocer, predecir y orientar el comportamiento humano.

Las ideas fundamentales del libro

La experiencia humana se convierte en mercancía.

Nuestra vida cotidiana genera datos que son apropiados y procesados por empresas privadas. El usuario deja de ser simplemente consumidor y se convierte en fuente de materia prima conductual.

El objetivo ya no es solamente saber qué hacemos, sino conseguir que hagamos determinadas cosas.

La vigilancia evoluciona hacia la intervención: las empresas intentan empujar, persuadir y estimular determinados comportamientos económicamente rentables.

El “Gran Otro”.

Zuboff utiliza este concepto para describir la infraestructura digital formada por dispositivos, plataformas, sensores, algoritmos y sistemas conectados que permanentemente registran, procesan, calculan y modifican la conducta humana.

Una nueva asimetría de conocimiento y poder.

Las empresas pueden saber enormes cantidades sobre las personas, mientras que las personas desconocen cómo funcionan realmente los sistemas que procesan sus datos. El conocimiento se concentra en manos privadas y se transforma en poder.

La tecnología no es el problema por sí misma.

Zuboff insiste en que el capitalismo de la vigilancia no es una tecnología, sino una lógica económica que utiliza tecnologías digitales. Por ello, el problema no es simplemente Internet, la inteligencia artificial o los algoritmos, sino los intereses económicos que determinan cómo se utilizan.

La amenaza alcanza al libre albedrío.

La autora identifica dos derechos especialmente importantes: el derecho al tiempo futuro, es decir, la capacidad de imaginar y construir nuestro propio futuro, y el derecho al asilo y refugio, entendido como la existencia de espacios donde la persona pueda mantener una esfera de autonomía frente a la vigilancia.

No es simplemente un nuevo “Gran Hermano”.

Zuboff diferencia el poder instrumentario del totalitarismo clásico. Mientras el Gran Hermano representa el control mediante la coerción y el terror, el Gran Otro busca alcanzar la certeza y la conformidad mediante la conexión permanente, la predicción y la modificación conductual.

El riesgo fundamental es democrático.

Para Zuboff, la concentración privada de conocimiento y capacidad de modificación conductual puede terminar erosionando la autonomía individual, la soberanía popular y la democracia. Por eso denomina al fenómeno un “golpe desde arriba”: no necesariamente busca sustituir al Estado, sino apropiarse de capacidades que deberían permanecer bajo control de las personas y de las instituciones democráticas.

 

En una sola idea

Zuboff afirma que hemos pasado de una economía que utiliza máquinas para producir bienes a una economía que utiliza máquinas para observar, predecir y modificar a las personas. El verdadero recurso estratégico del siglo XXI ya no sería únicamente el capital o la información, sino el conocimiento sobre el comportamiento humano y la capacidad de intervenir sobre él.

Por ello, la preocupación central de Zuboff no es tecnológica sino política, jurídica y humana: ¿quién tiene derecho a conocer nuestra experiencia?, ¿quién puede utilizar ese conocimiento?, ¿quién decide nuestro futuro?, y ¿cómo podemos garantizar que el mundo digital siga siendo un espacio compatible con la libertad y la democracia? La autora considera que todavía es posible construir una alternativa, pero requiere recuperar la soberanía individual y establecer nuevas formas de acción colectiva e institucional.

La Era del Capitalismo de la Vigilancia –

Para tu línea de investigación jurídica, hay una conexión especialmente importante: el concepto de “derecho al tiempo futuro” de Zuboff puede relacionarse directamente con el libre desarrollo de la personalidad y el proyecto de vida, porque ambos parten de la capacidad de la persona para decidir quién quiere ser y construir autónomamente su futuro.

por Marco