El técnico del Toluca cuestionó duramente a la silbante tras el empate 3-3 ante Cruz Azul; posteriormente, la árbitra publicó mensajes en redes que fueron interpretados como indirectas.
CIUDAD DE MÉXICO.— El empate 3-3 entre Cruz Azul y Toluca dejó una polémica que trascendió el marcador: el enfrentamiento verbal entre Antonio “Turco” Mohamed y la árbitra Katia Itzel García.
Al finalizar el encuentro, Mohamed fue contundente al cuestionar el trabajo arbitral y aseguró que, desde su perspectiva, hubo decisiones que pudieron cambiar el resultado. Señaló particularmente acciones en las que consideró que Gonzalo Piovi y Willer Ditta debieron ser expulsados.
Ante las preguntas sobre si sus críticas tenían relación con que García fuera mujer, Mohamed respondió que no se trataba de una cuestión de género, sino de su valoración sobre el desempeño arbitral. Su argumento fue que para dirigir partidos de este nivel se necesita capacidad, experiencia y entendimiento del juego.
Y ahí está precisamente el punto central de la polémica: en el futbol profesional, la vara debería ser la misma para hombres y mujeres. El arbitraje debe evaluarse por sus decisiones, preparación, criterio y capacidad para corregir errores, no por el género de quien porta el silbato.
La polémica aumentó después de que Katia Itzel García publicara en sus redes sociales mensajes sobre la hipocresía y la doble moral, entre ellos una referencia religiosa que fue interpretada por aficionados y medios como una posible respuesta indirecta a las críticas del entrenador.
El episodio tampoco surgió de la nada. Ambos ya habían protagonizado un momento de tensión durante el Toluca-Atlas de la Jornada 8, cuando Mohamed fue captado discutiendo con García, entonces como cuarta árbitra.
La discusión, sin embargo, debería ir más allá de “hombre contra mujer”. Si un árbitro se equivoca, debe existir la capacidad institucional para revisar la actuación, reconocer errores y aprender de ellos; y exactamente lo mismo debe aplicarse cuando quien dirige un partido es una mujer.
La incorporación de mujeres al arbitraje profesional representa un avance, pero eso tampoco debería significar que estén exentas de la crítica deportiva. La igualdad también implica exigir el mismo nivel de preparación y responsabilidad, independientemente del género.
En este caso, las declaraciones de Mohamed abrieron el debate sobre el nivel del arbitraje, mientras que las publicaciones de García añadieron un nuevo capítulo a una confrontación que ahora también se juega fuera de la cancha.