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¡Fue elección más grandiosa de toda la historia!

porMarco

Jun 10, 2024

por Leopoldo Mendívil López

(Y no. No fue la de México.)

La elección más grandiosa de toda la historia acaba de suceder. Concluyó el 1 de junio. Pero no fue en México.

Nunca antes había ocurrido un proceso democrático tan gigantesco, tan monumental en toda la historia, y puede desde ahora comenzar a cambiar el futuro de la Tierra, literalmente.

El país donde sucedió, puede convertirse nada menos que la tercera potencia del mundo, por encima de Japón, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Rusia. Sólo quedará por debajo de los dos más grandes titanes del orbe: China y los Estados Unidos.

¿Ya adivinaste cuál es?

Acudieron a votar la doceava parte de todos los habitantes del planeta Tierra: 642 millones de seres humanos.

642,821,926 personas (5 veces toda la población mexicana).

El país donde ocurrió tiene una población de 1.417 millones de individuos (11 veces toda la población mexicana y un sexto de toda la población terrestre).

Fue tan grande este proceso electoral que no se llevó a cabo en una sola jornada, sino a lo largo de seis semanas, en siete bloques, por región, cubriendo un territorio de 3.3 millones de kilómetros cuadrados.

El cómputo concluyó el 1 de junio de 2024, justo un día antes de la votación en México.

Adivinaste: es la India.

¿Por qué es tan importante esta elección en la india? Porque tiene que ver con polarización que se está viviendo en todo el mundo (ver abajo).

Este 2024 es el año electoral más decisivo de toda la historia humana: no sólo votan India y México, sino un total de 76 países, incluyendo a Brasil, Argelia, Bangladesh, Islandia, Indonesia, Pakistan, Rusia, Estados Unidos y Venezuela: un total de dos mil millones de seres humanos van a decidir quiénes serán sus gobernantes (la cuarta parte de toda la población global).

¿Qué es lo que está en juego en la India?

La disputa es básicamente entre dos coaliciones: una nacionalista, llamada NDA, y otra “inclusiva”, llamada I. N. D. I .A. (Indian National Developmental Inclusive Alliance).

¿Qué es lo que quieren los “inclusivos” y qué es lo que quieren los “nacionalistas”?

La respuesta a esta pregunta nos tiene que llevar forzosamente hacia atrás en el tiempo, al año en que la India se hizo independiente de la Gran Bretaña, para gran disgusto de Winston Churchill y del rey de Inglaterra – Jorge VI.

(pero antes del viaje al pasado, para darte una probadita de las tensiones que existen hoy, el líder del partido que perdió, descendiente del gran Mahatma Gandhi, Rahul Gandhi, de 53 años -un tipo parecido al rey de España-, dice que los ganadores les hicieron fraude, y que el Estado estuvo reprimiendo a los opositores – ¿te suena conocida esta historia? – Priyanka Ganhi, hermana de Rahul, es parte de estas protestas contra el gobierno)

Bueno, todo comenzó en 1947, cuando la mañana del 18 de julio, el rey de Inglaterra, de muy mala gana, estampó su sello sobre lo que se llama el “Acta de Independencia de la India”.

Él sabía lo que iba a ocurrir: una balcanización.

Una vez que se fueran las tropas inglesas, el nuevo país, lograda su independencia, iba a convertirse en una carnicería interna.

Los habitantes de la nueva nación se iban a empezar a despedazar unos a otros por lo mismo de siempre: “la religión”.

Y es que en el nuevo país había dos tipos de fanáticos religiosos absolutamente opuestos e irreconciliables: hinduistas y musulmanes. Lo que venía iba a ser peor que las guerras europeas entre católicos y protestantes – las que se conocen como la “Guerra de los 30 Años”.

Así que el rey inglés, para lavarse las manos cual Poncio Pilatos, colocó una cláusula en el Acta: el mapa del nuevo país estaba dividido en tres partes: India, Punjab y Bengala.

Era un mensaje en “código”.

Era su forma de sugerir que los musulmanes se debían acumular en Punjab y Bengala, donde eran mayoría; y la parte central, o “India”, podía ser para los hinduistas.

Se consumó la independencia y los liberados, tanto musulmanes como hinduistas, celebraron levantándoles los brazos a los dos más grandes líderes de la rebelión: Mahatma Gandhi y y su amigo Jawaharlal Nehru (uno que siempre aparece con sombrero de barquito en las fotos).

Pero comenzaron los problemas inmediatamente. Los musulmanes no toleraban a los hinduistas -a quienes consideraban “politeístas, paganos, infieles y enemigos de Aláh”; y los hinduistas consideraban que los musulmanes ni siquiera deberían de estar en la India. Su lugar debía ser en algún lugar de Arabia.

Así comenzaron a matarse unos a otros. En dos años se mataron 5000 personas.

El pacifista libertador Mahatma Gandhi se dice que lloró cuando vio esto. Decidió hacer una más de sus huelgas de hambre, para que tanto musulmanes como hinduistas se sintieran compungidos, se abrazaran y se reconciliaran.

Pero no sirvió de mucho. El ingenuo Gandhi no sabía lo que hoy sabemos: la gente ama polarizarse, pertenecer a un grupo fanático que ataque a otro -el que sea- para poder así desquitar toda tensión, frustración o estrés; y disfrutar del placer de odiar, criticar y atacar -también a quien sea.

Los ingleses, antes de irse, habían dejado una propuesta para evitar la masacre que se venía; y le habían pedido a un amigo de Gandhi, Sadar Patel, que convenciera al libertador. Si Gandhi aprobaba, todos sus seguidores aceptarían el plan inglés.

La propuesta inglesa se llamó: “Partición de la India” o “Teoría de Dos Naciones”. Significaba: si los musulmanes y los hinduistas no se van a poder soportar nunca, será mejor que vivan en territorios separados. Siguiendo el mapa del rey, los musulmanes deberían vivir en las regiones donde ya eran mayoría: Punjab (actual Pakistán), y Bengal (actual Bangladesh).

Los hinduistas se quedarían con la parte central o “India”

(Los ingleses habían estado buscando la misma operación cuando dejaron Palestina, que había sido territorio británico, e invitaron a líderes musulmanes egipcios, y al mismo tiempo a líderes judíos de Europa, a que habitaron Palestina, dividiéndose el territorio, musulmanes y judíos – división que nunca funcionó, al menos pacíficamente – ver mi columna respectiva aquí en El PuntoCritico – https://www.elpuntocritico.com/secretos-al-desnudo/204016-el-secreto-de-los-palestinos-y-los-judios )

El caso es que Mahatma Gandhi acabó firmando, a pesar de qué él nunca había querido que la India se dividiera en tres partes. Ayudó a convencerlo un líder de los musulmanes, Muhammad Ali Jinnah, jefe de la “Liga Musulmana”, quien sí quería separar el Punjab (hoy Pakistán), pues lo quería para él (hoy se le conoce en Pakistán como “Baba-e-Qaum”, el “padre de la nación”.

“Baba” fue nombrado primer gobernador de “Pakistán” -“Tierra de los Puros”- el día 14 de agosto de 1947, Y Pakistán fue designada nación libre y soberana.

Pero los problemas ¡no terminaron!

Para empezar, el 30 de enero de 1948, a las 5:05 de la tarde, Mahatma Gandhi entró a la llamada Casa Birla -Birla Bhavan-, en Nueva Delhi, para rezar ahí con un grupo de amigos.

Entre la multitud lo acompañaba el vice cónsul de la embajada de Estados Unidos, Herbert Reiner Jr. Gandhi sintió en su cuerpo tres disparos. De pronto estaba empapado en sangre.

Cayó al suelo y ahí terminó todo para él -a menos que haya reencarnado, como él esperaba, cuando por último dijo la frase “Hey Ram”, que significa: “Oh Rama”, “Oh Señor”.

El joven vicecónsul americano agarró al magnicida: el fanático religioso Nathuram Godse, hinduista, un joven del partido nacionalista ultraderechista “Hahasabha”, y del grupo paramilitar de ultraderecha Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS).

En opinión de este magnicida Godse, Mahatma Gandhi era poco menos que un vendido por haber apoyado a los musulmanes para arrancar un pedazo a la India. Para Godse y los suyos, Gandhi había traicionado a la nación hinduista. Él y sus amigos estaban inspirados por las ideas de Vinayak Damodar Savarkar, y de su “Hindutva” -movimiento nacionalista o “Induidad”.

Aquí comenzó la época triste de la India.

No sólo Gandhi estaba muerto yq -el único ser a quien “todos querían”, tanto musulmanes como hinduistas-, sino que la India estaba partida en tres pedazos, y en la parte central llamada “India”, aún quedaban muchísimos musulmanes.

Para colmo: surgió un líder musulmán que decía que los musulmanes tenían el derecho sobre ¡la totalidad de la India!

(Ese sujeto era Khan Abdul Ghaffar Khan, del “Khudai Khidmatgar”, y había sido amigo de Gandhi. Decía que los musulmanes habían estado ahí ya por mil años, por lo cual tenían derecho a quedarse).

Por su parte, el amigo de Mahatma Gandhi, Jawaharlal Nehru, casó a su hija Indira con Feroze Gandhi, y desde entonces se llamó Indira Gandhi y acabó siendo primera ministro de la India -fue asesinada el 31 de octubre de 1984).

Se creó el llamado “Clan Nehru-Gandhi”, y muchos lo han comparado con el Clan Kennedy de los Estados Unidos, especialmente porque muchos miembros de ambos clanes han sido asesinados, y tienen ideas “justicialistas”.

Ahora ya puedes volver al presente.

Ubiquémonos de nuevo en el día 1 de junio de 2024, esta misma semana, en “la mayor elección de la historia humana”.

Los hermanos Rahul y Priyanka Ganhi están vociferando que el gobierno del primer ministro Narendra Modi -quien ya lleva dos periodos en el cargo, desde 2014, y ahora se está reeligiendo por tercera vez-, les está haciendo una especie de “fraude”.

Rahul y Priyanka Ganhi pertenecen a la coalición de partidos llamada I. N. D. I. A. -los inclusivos. Su partido es heredero de las causas de Jawaharlal Nehru.

El primer ministro que ya se está “eternizando”, Narendra Modi, pertenece al partido de los nacionalistas, la coalición NDA.

Los “inclusivos” llevan años acusando a los nacionalistas porque “aún persiguen a los musulmanes”. Para los nacionalistas, la India debería ser un estado “hinduista” – ¿te parece conocida esta historia?

Estos nacionalistas -al menos los más radicales- piensan que los musulmanes, para empezar, no deberían de estar en la India.

No te debe de extrañar que en el 2014, cuando Narendra Modi ganó por primera vez, el mapa de la India estaba pintado en dos colores altamente diferenciados: los inclusivos o “todos somos la India” -partido de los hermanos Gandhi- era sólo una mancha verde en la parte sur de la India. Todo lo demás hacia el norte era una gran mancha roja, es decir: los hinduistas nacionalistas de hueso colorado.

En las elecciones de 2019, el país entero se volvió más fan de Narendra Modi porque la India -gracias a él- comienza a colocarse en la cúpula de los países más poderosos del mundo.

En esa votación le dieron nada menos que 303 de los 545 asientos del Congreso de la Nación, llamado “Lok Sabha”, y basta con 272 asientos para tener la mayoría y poder cambiar leyes y la Constitución.

Así que Narendra Modi se volvió una especie de “rey demócrata” en 2019, capaz de todo.

Su país se modernizó, se hiper industrializó, se volvió uno de los países que comandan a los BRICS; se convirtió en la quinta potencia económica del mundo, y además de ésto, por primera vez en la historia un hombre de ascendencia hindú, Rishi Sunak, ¡se convirtió en el Primer Ministro de la Gran Bretaña! – Recuerda que antes la India era una simple colonia de los ingleses – es como si de pronto un descendiente de mexicanos se volviera presidente de España.

¿Qué sucedió en 2024?

Los “inclusivistas” de la coalición de los hermanos Gandhi no ganó, aunque hace unos días Rahul Gandhi dijo en conferencia de prensa: “Esta nueva votación ha demostrado que los ciudadanos de la India, unánimamente, ya no quieren a Narendra Modi”.

La realidad es que Narendra Modi ganó por tercera vez, pero ahora con menos porcentaje: 36.56%.

Sin embargo, lo que perdió fue el dominio del Congreso, pues ahora sólo tiene 240 diputados de su coalición nacionalista de derecha. Ahora ya no tiene todo el poder.

La India tiene problemas con sus vecinos China, Pakistán y Afganistán. Con China existe una rivalidad desde Mao Tse Tung, quien anexó el Tibet, hizo a China un país comunista y se volvió un “vecino incómodo” para India.

China invadió la India en 1962. China patrocina a Pakistán en su rivalidad contra la India (ver caso Imran Khan – Afganistán – Biden). Hubo “escaramuzas” ya en tiempos de Narendra Modi y Xi Jinpin en mayo de 2020, en el disputado territorio de Ladakh.

En ese conflicto, la India perdió 2000 kilómetros cuadrados que le fueron quitados por China – las inmediaciones de los “Manantiales Calientes de Gogra”.

Subramanian Swamy, parlamentario en el Consejo de Estados twitteó: “nos hemos retirado de nuestro propio territorio”.

Pese a su gigantesco tamaño como economía, la India no exportaba mucho al mundo hasta hace poco -en 2022 exportaba casi lo mismo que México, aprox 578 mil millones de dolares anuales-; pero para 2024, debido a Narendra Modi, las exportaciones de la India crecieron espectacularmente a 778 mil millones, y se prevé que para el próximo año llegarán a 900,000 millones.

Pero la India también está aumentando lo que compra a otros países: las importaciones, un total de 854 mil millones de dólares – compra 6000 tipos de productos a 140 países, principalmente a China, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Estados Unidos, y Rusia.

Lo que más compra afuera es petróleo crudo (170 mil millones de dólares que revende en parte, refinado, por 85 mil millones de dólares), oro, hule, plásticos, productos químicos orgánicos, minerales, hierro, acero, reactores nucleares, aceite de palma (11 mil millones de dólares) y farmacéuticos. (Esto por si México quisiera entrarle).

Narendra Modi sin duda alguna está revolucionando y fortaleciendo a la India, pero las elecciones de este 2024 le han demostrado algo: los jóvenes son más inclusivos ahora, y él también se va a tener que volver más “inclusivo”, si ser inclusivo significa bajarle al ataque a los musulmanes.

Recordemos que en la India aún existen 200 millones de seres humanos llamados “parias” o “harijan”, o “dalit”, o “intocables” -cifra del activista Paul Diwakar-, quienes según la religión hinduista son la casta más baja en la escala humana, al grado que ni siquiera se les debería considerar humanos – Los “intocables” son ni siquiera las uñas del ser cósmico llamado “Purusa” en lo que se conoce como “Sistema Varna” o sistema de castas o clases sociales.

“No existen”. (Pero son 200 millones).

Estos parias o “dalit” -que rebasan en número a la población mexicana-, aunque la Constitución de la India los considera “ciudadanos”, en los hechos son aún quemados con ácido en las calles por los ciudadanos de “mayor nivel”, sin que el perpetrador sea castigado por la ley.

Esto ¡en el siglo XXI! y ¡permitido por la religión! (Culpa del tal “Purusha”).

Así que no es malo que el señor Narendra Modi -quien ya desde hace años ha estado tratando de moderar un poco a sus recalcitrantes votantes hinduístas-, retome un poco de las lecciones de esta elección y promueva más el humanismo y la apertura – Esperemos que no le salga por ahí un fanático del estilo de Nathuram Vinayak Godse de 1948 que se enoje con él y le diga “traidor”.

Un poco de modernidad sana no le hace mal a nadie, y ojalá 2024, año de las muchas elecciones en el mundo, sea también el año en que el radicalismo y el neandertalismo toquen fondo en el planeta Tierra; y comience una nueva era de más humanidad y menos Neandertalismo.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo […] y vive como fueras a morir mañana” “आप खुद मैं वो पर िवर्तन लाएं जो आप दु न िया में देखना चाहते ह […] “ऐसे ज ियो जैसे क ि तुम आज”
– Mahatma Gandhi

Leopoldo Mendívil López – autor de Secreto Vaticano, Secreto 1910, Secreto Maximiliano, Secreto Vaticano, Secreto Azteca, Secreto 1929, Secreto Pemex – y pronto – Secreto Nazi.